2.5. Sector privado

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El sector privado se está convirtiendo en un socio cada vez más importante en el campo de la reducción del riesgo de los desastres y la ayuda humanitaria. El establecimiento de asociaciones con la comunidad de negocios o con fundaciones o individuos del sector privado, puede beneficiar tanto el desarrollo como la ayuda humanitaria. El desarrollo de asociaciones fuertes toma tiempo y esfuerzo y las relaciones más exitosas son aquellas en las que ambos socios llenan brechas preexistentes o aportan habilidades complementarias a la situación.

En un estudio Overseas Development Institute (ODI) del Reino Unido se concluye que la ayuda humanitaria no se destaca entre los intereses del sector privado (e incluyen en el sector privado la financiación para acciones humanitarias internacionales proveniente de personas naturales, corporaciones y fundaciones caritativas) al compararse con otros aspectos, como la educación. Esto da lugar a impulsar los esfuerzos para comprometer al sector privado a aventurarse a colaborar.

El sector privado ha contribuido al manejo de desastres en diferentes formas. Ha apoyado las operaciones de respuesta a los desastres, al proveer con su experiencia teórica y práctica a las ONG y al Sistema de las Naciones Unidas. También, ha aportado contribuciones monetarias para el manejo de desastres. En el estudio del ODI se demostró que, aunque en una proporción no tan alta en términos monetarios como otros actores, la contribución del sector privado ha aumentado significativamente en los últimos años, variando de muy pequeña a muy grande (en decenas de millones de dólares). Finalmente, el sector privado es generoso cuando se trata de donaciones en especie. Mientras la mayoría de los donantes bilaterales proveen dinero, el grueso de las donaciones en especie son aportadas por un pequeño número de corporaciones. De hecho, las donaciones más grandes en cuanto su valor incluyeron elementos no monetarios muy sustanciales.

Algunas corporaciones se están interesando cada vez más en ir más allá de financiar a las organizaciones humanitarias para forjar una colaboración más cercana con el sector humanitario. Esto requiere que se encuentren formas innovadoras de desarrollar asociaciones corporativas que respondan a las necesidades de ambas partes y tengan una mayor duración. Dos fundaciones ilustran esta tendencia. La Bill and Melinda Gates Foundation está activamente involucrada en actividades sanitarias alrededor del mundo y ha apoyado iniciativas para aumentar la capacidad ante las emergencias que mejoran la coordinación y efectividad en la respuesta global a las emergencias, como en comida, agua limpia, saneamiento, refugios y apoyo psicosocial a los niños afectados por el terremoto en Haití. La William J. Clinton Foundation tiene una relación de larga data con Haití y, después del terremoto, aportó donaciones para ayudar en la emergencia y proveyó ayuda para la emergencia, educación y suministros para la agricultura.

 

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